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La Presencia viatoriana en Chile ha dejado el registro de numerosos sacerdotes y hermanos entregados a la labor de anunciar a Jesucristo a niños y jóvenes.
Hoy la comunidad viatoriana de Chile, heredera de su historia, asume los nuevos desafíos que presenta la sociedad en nuestro país. Quiere responder con fidelidad a la diversidad de nuestra vida religiosa, como hermanos y sacerdotes, viviendo en igualdad y fraternidad. Somos hermanos y sacerdotes, hijos del P. Luis Querbes, dedicados a vivir el ideal de Cristo y a celebrar alegres la fe. Sin distinción alguna, vivimos felizmente la castidad para amar con generosidad y sin miramientos; la pobreza que nos otorga la libertad y la sinceridad de espíritu; la obediencia que convierte nuestra vida en un proyecto de Dios.

 

Nosotros, sacerdotes y hermanos, viatores generosos, vivimos el llamado común: el seguimiento de Jesús. Asumimos la construcción del Reino de Dios, y específicamente creemos que ese Reino de Justicia y paz tiene un lugar en el pueblo chileno, dando respuesta a sus vacíos y necesidades.

 

Nuestra primera regla y constitución es la que compartimos con todos los cristianos: el Evangelio, donde encontramos nuestro estilo de vida y por supuesto nuestro modelo: Jesucristo pobre, casto y obediente, que actúa, vive y sufre en medio de los hombres necesitados de su historia, dándoles un mensaje de amor y de vida. Para nosotros esta misión universal asume un tinte específico, fruto de la originalidad del Carisma de Nuestro Fundador: "Anunciar a Jesucristo y su evangelio, suscitando comunidades donde se viva, se profundice y se celebre la fe".